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ARGUINEGUÍN Y SU ERMITA TROGLODITA PREHISPÁNICA

Escrito por el 24 de marzo de 2021

Por Pedro José Franco López. Roque Nublo de Gran Canaria/2020

Dejar de manifiesto que a la antiquísima Ermita de Santa Águeda se le incoa expediente de declaración de Sitio Histórico (Bien de Interés Cultural -BIC-) mediante Resolución del Gobierno de Canarias, de 9 de agosto de 1990; y dejar constancia también que mediante Orden 1188 del Gobierno de Canarias (Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes), publicada en el BOCA de 26 de marzo de 2020 y, por diversas circunstancias que allí se exponen, queda declarada la caducidad de unos ciento sesenta -160- expedientes, de incoación de Bien de Interés Cultural, correspondientes a las ocho islas canarias, entre los que se encuentra el de la Ermita de Santa Águeda de Arguineguín.

Ello quiere decir que gran parte del Patrimonio Histórico y Cultural de Canarias, está actualmente desamparado, sin ninguna herramienta que “vele y proteja por la integridad y el valor artístico, histórico y espiritual de tantos bienes”.

 ARGUINEGUÍN.

Hace mil años corría un arroyo entre laderas cubiertas de pinos y dragos, para acabar entre palmeras e higueras, fundiendo sus aguas dulces con las saladas del mar, en una charca; al igual que tantos vestigios similares a lo largo de todo el sur grancanario; éste espacio concreto del que hablamos, era “Arguineguín” ó “Arganeguín” ó “Areaganigui”, de la que se comienza a hablar desde el año 1405. cuando el intento de invasión de Gadifer de la Salle.

Según los restos y vestigios que el paso de los siglos nos ha dejado, en esta comarca de Arguineguín se formó una populosa aldea junto a la playa, con zonas aledañas de enterramientos, como: Lomo Galeónel Llanillo y, más arriba, entre los barranquillos de las Jarras y el Toscón.

Hemos de echar manos de la imaginación (ya lo dice el dicho); “la historia también es un acto de fe”, para imaginarnos una aldea indígena enterrada bajo las viviendas que han ocupado el barrio de El Pajar, o bien desaparecidas bajo las plantaciones de plataneras.

En 1842, Sabino de Berthelot describía el poblado indígena de Arguineguín, que pudiera tener unas cuatrocientas viviendas, de la siguiente manera: “…en el barranco de Arguineguín se encuentran los restos de un pueblecito; consiste en habitaciones colocadas en varias filas alrededor de un gran circo, en medio del cual se ven las ruinas de un edificio más considerable, con un enorme banco  con dosel de piedra seca, a la entrada, que pudiera ser la residencia de un jefe…”.

La aldea incluía además, una necrópolis que estaba en la Punta del Perchel, dónde hoy la Fábrica de Cementos y, quedó perfecta y minuciosamente detallada por René Verneau.

Estas notas son sólo una síntesis de todo lo escrito sobre el pueblo indígena de Arguineguín; las hemos querido insertar para dejar de manifiesto la importancia para la historia de Canarias que tiene el pueblo de Arguineguín, también conocido popularmente como: Santa Águeda ó el Pajar.LA ERMITA-CUEVA DE ARGUINEGUÍNó de SANTA ÁGUEDA.

La ermita de Santa Águeda de Arguineguín (ahora mismo de casi 60,- m2.) y de obligado inventariado en el contexto troglodita grancanario, remonta sus orígenes al periodo prehispánico relacionado con los frailes franciscanos arribados a Gran Canaria en misión de evangelización; son muchos los investigadores e historiadores que la sitúan como la primera iglesia que hubo en la isla. (según Martín y Cubas: “Es una cueva del risco que linda con el mar, que los mallorquines que comerciaban con los aborígenes convirtieron en ermita”) y, por ende, dónde se celebró la primera misa.

Tras producirse su ruina por un derrumbe a mediados del siglo XIX, fue ampliada y modificada durante los años de 1858 a 1868; en la actualidad la ermita mantiene el mismo aspecto adquirido desde la citada centuria con un interior rectangular de techo adintelado, ligeramente curvo, y paredes lisas pintadas de blanco; el acceso se hace a través de una rampa adoquinada de color rojizo, que termina en plazoleta, ante la puerta de entrada.

El Altar lo preside un Crucifijo y una imagen de Santa Águeda, de bulto redondo -en urna-, escoltada por las imágenes de San José a su derecha y, la Inmaculada a la izquierda; en el extremo derecho del tosco retablo, sobre esquinero, una bella imagen de Ntra. Sra. del Carmen; no en vano el pueblo de Arguineguín fue siempre, eminentemente marinero.

Una vez entramos a la Ermita y, a la derecha, un hueco horadado en la propia roca, rectangular y, de lados irregulares, de 2,45 x 2,05 de fondo; hace las veces de Sacristía, para resguardo de los ornamentos y utensilios eclesiásticos.

 LA ANTIQUÍSIMA “TABLA” DE SANTA ÁGUEDA.

Hasta no hace muchos años, el altar lo presidía -y se veneraba- una tabla antiquísima con la imagen pintada de Santa Águeda (Santa Gadea, patrona de Sicilia) -la mártir que se representa con los pechos cortados-, de exquisito sabor popular y rasgos naturales, propiedad del condado de la Vega Grande de Guadalupe y que la tradición oral dice que la trajo un barco italiano. En 1874, el cura de Tirajana, José Yánez, quiso que se sustituyera por una imagen de bulto, a lo que se opuso el conde, como dueño del cuadro y de la ermita.

La tabla, víctima de intervenciones poco ortodoxas (seguro que con toda la buena fe); una vez restaurada, hoy luce en todo su esplendor, en urna situada sobre el altar de la Ermita, estimada por todos, a sabiendas de su importancia histórica y, como patrimonio eclesiástico de gran valía.

Agradecer la buena acogida que tuvimos por parte del párroco de Santa Águeda, el Rvdo. Don Adrián Sosa Nuez que, lleva en la parroquia medio año escasamente, con una cultura y don de gente social que se le adivina innato.

Resumiendo el bagaje formativo con que cuenta, destacamos: su máster en Teología Dogmática por la Facultad de Teología del Norte de España (Sede Burgos), el máster en filosofía por el Instituto Virtual de Ciencias Humanas, así como la diplomatura en Teología Espiritual por el Teresianum de Roma.

Desde el año 2009 participa en diversas actividades del Aula Manuel Alemán (perteneciente a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), siendo miembro del grupo teatral Azarías. Asimismo, colabora en diversos programas de radio y es redactor en revistas universitarias y en otras de tirada regional. Los géneros que abarca como autor son la novela y el ensayo.

Entre sus publicaciones destacan El hombre llamado a la eternidad (2013), Breve historia de la teología (2013), Satanás, un dogma de fe (2014) o Aproximación teológica al concepto de Divina Providencia (2017); pero si acaso la más popular de sus publicaciones sea “Artabán” -la Leyenda del Cuarto Rey Mago-.

A pesar de llevar tan poco tiempo en la parroquia, don Adrián ya apunta maneras de ser el párroco que precisa el pueblo de Arguineguín, un espacio aún por estudiar y valorar y, sin ninguna duda, de obligado conocimiento para comprender la historia indígena prehispánica y el origen de las Misiones Evangelizadoras de la isla de Gran Canaria,

Cuenta don Adrián, con unos pilares fundamentales en su tarea; las hermanas Carmen Rubio Ferrer y Teodora del Pilar Martín, conservadoras y cuidadoras de la Ermita de Santa Águeda, pertenecientes a la Congregación de las Dominicas misioneras de la Sagrada Familia, estrechamente ligadas a la comunidad del pueblo de Arguineguín desde hace 45 y 40 años respectivamente y, por lo tanto, auténticos pozos de sabiduría en cuanto al devenir histórico e historiográfico del sur grancanario.

La hermana Carmen Rubio es categórica al afirmar que la Ermita data del año 1404, por lo que deducimos que tuvo lugar su construcción durante aquellos once días en que estuvo en Arguineguín Gadifer de la Salle, militar francés que junto a Jean de Béthencourt, lideró la primera expedición de conquista a las islas Canarias en 1402.

Y, categórica también es cuando afirma que el topónimo Arguineguín; (término aborigen que, según algunas fuentes, significa «aguas  tranquilas», evocador de culturas ancestrales y de entronque genuinamente bereber); le corresponde a lo que ahora mismo conocemos popularmente como “Santa Águeda” ó “El Pajar” en su zona perteneciente al municipio de San Bartolomé de Tirajana y, en cuanto a la zona moganera, su denominación exacta sería “El Puerto de Arguineguín”, como de igual manera el topónimo da nombre a la playa, punta, caleta, charca, barranco, cuenca y comarca.

Agradecer también la colaboración, aclarándonos ideas y conceptos, para la redacción de éste artículo, de don José Carlos Álamo Ojeda y don Pedro Álamo Zerpa.

Una de estas aclaraciones fue la de, ésta foto que adjuntamos: la Virgen de los Dolores en la Ermita de Santa Águeda; según nos relatan, en una ocasión se organizó un Hermanamiento entre las Parroquias de Cercados de Espino y Santa Águeda, por lo que se hicieron coincidir las patronas de ambas parroquias en la Cueva-Ermita de Arguineguín.

Finalizamos y hemos de dejar para próximas entregas la vida y obra de San Avito, recordado por prestigiosos historiadores como obispo y mártir a mano de los indígenas canarios y, que tuvo célebres andanzas por las islas y, concretamente, por el Arguineguín de entonces.

Por Pedro José Franco López

Roque Nublo de Gran Canaria/2020

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