La zona de Las Cañadas del Teide continúa registrando un enjambre sísmico de baja magnitud, según han confirmado este viernes las autoridades científicas que monitorizan la actividad volcánica en Tenerife. Este episodio es uno de varios que se han detectado desde principios de febrero y se mantiene activo sin señales claras de que esté evolucionando hacia una erupción.
Los sismógrafos han detectado más de 2.500 microsismos de muy baja energía desde que comenzó el último enjambre, con magnitudes siempre inferiores a 1,0 y sin que hayan sido percibidos por la población. La mayoría de estos temblores se localizan a profundidades de entre 7 y 10 kilómetros bajo la superficie del volcán, una característica que los científicos interpretan como parte de la actividad propia de una isla volcánica activa.
El director regional del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, Itahiza Domínguez, ha subrayado que aunque se ha observado un incremento en la sismicidad —con tres enjambres en tan solo una semana, algo considerado “un paso más allá” dentro de la actividad volcánica habitual— no existen indicios que apunten a una erupción inminente a corto o medio plazo.
Domínguez explicó ante los medios tras la última reunión del comité científico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) que la presencia continuada de eventos de baja frecuencia no altera las probabilidades de erupción si no se observa, de forma simultánea, sismos de mayor magnitud (superiores a 2,5), migración de los movimientos sísmicos o una deformación significativa del terreno, señales que aún no se han registrado.
Además, recalcó que Tenerife, junto con otras islas volcánicamente activas como El Hierro o La Palma, vive de forma natural procesos internos de acumulación y movimiento de fluidos y gases que pueden generar sismicidad sin que ello conlleve un peligro inmediato. “No estamos ante una intrusión magmática clara, ni hay evidencia de peligro de erupción a corto plazo”, señaló.
¿Qué significa la actividad actual?
Los expertos coinciden en que este tipo de enjambres sísmicos híbridos, combinando ruptura de roca con movimiento de fluidos al interior de la cámara volcánica o sistemas hidrotermales, son frecuentes y han ocurrido varias veces en la última década sin desembocar en erupciones.
El IGN recuerda que el Teide y el conjunto de sistemas volcánicos de Tenerife están entre los mejor monitorizados del mundo, con más de 100 estaciones sísmicas y otros instrumentos que permiten observar cambios en tiempo real. Este despliegue tecnológico ha facilitado detectar series de eventos que hace años habrían pasado inadvertidos.
Vigilancia y preparación
En paralelo, el comité científico de Pevolca mantiene reforzada la vigilancia y continúa analizando los datos recogidos para estar preparados ante cualquier eventualidad. Las autoridades insisten en que el proceso implica paciencia y seguimiento técnico riguroso más que alarma inmediata.







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