La Guardia Civil ha detenido por segunda vez en menos de 24 horas a una mujer en Vecindario, después de que incumpliera la orden de alejamiento y prohibición de comunicación dictada por la autoridad judicial tras su primera detención. La investigada había sido arrestada inicialmente tras una investigación por daños, coacciones y graves altercados vecinales que se prolongaban desde 2024 y que generaron una situación de fuerte conflictividad en un edificio residencial.
La nueva detención se produjo durante la noche del 11 de marzo, cuando los agentes arrestaron a la mujer como presunta autora de un delito de quebrantamiento de condena, al detectarse que había vulnerado las medidas cautelares impuestas apenas unas horas antes por el juzgado.
Incumplió la orden judicial el mismo día
Los hechos que motivaron esta segunda intervención ocurrieron cuando la Guardia Civil recibió un aviso de la representación de la comunidad de vecinos alertando de que la mujer había regresado a su vivienda, pese a tener una orden de alejamiento que le prohibía permanecer en el inmueble y comunicarse con los afectados.
La rápida respuesta de los agentes permitió localizarla y detenerla alrededor de las 21:45 horas.
La detenida había sido presentada el día anterior ante el juzgado tras culminar una compleja investigación policial que buscaba poner fin a una situación de conflictividad que mantenía en vilo a los residentes del edificio desde agosto de 2024.
Conductas peligrosas y altercados continuos
Según la investigación, la mujer había protagonizado numerosos incidentes graves, incluyendo el lanzamiento de objetos contundentes desde altura hacia la vía pública, entre ellos una estructura completa de ventana que llegó a impactar en la acera con el consiguiente riesgo para los peatones.
A estos hechos se suman daños reiterados en zonas comunes del edificio, como la rotura del acceso principal, cristales fracturados, desperfectos en mobiliario adaptado y el forzamiento de cerraduras.
Además, la situación llegó a generar un problema sanitario, después de que se detectara en su vivienda una grave falta de higiene que provocó una plaga de insectos que afectó a otras viviendas del inmueble.
Investigación con numerosos atestados
La clave de la investigación se centró en unificar los distintos atestados policiales acumulados durante meses, lo que permitió acreditar un patrón de comportamiento reiterado y en escalada, evitando que los incidentes fueran tratados como hechos aislados.
Durante el proceso, los agentes recopilaron material gráfico y pruebas que reflejaban episodios de riesgo y conductas consideradas irracionales.
Intervenciones en situaciones críticas
En varias ocasiones, los agentes tuvieron que intervenir en situaciones especialmente delicadas, ya que la mujer llegó a proferir amenazas contra su propia integridad y portar objetos cortantes. En esas actuaciones, los guardias civiles priorizaron su seguridad y gestionaron su traslado asistencial durante crisis de salud evidentes.
Tras esta segunda detención, la investigada será puesta nuevamente a disposición judicial ante la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de San Bartolomé de Tirajana.
Desde la Guardia Civil recuerdan que los delitos de coacciones, daños y acoso vecinal deterioran gravemente la convivencia y la seguridad ciudadana, especialmente en casos donde la conducta de la agresora resulta imprevisible y puede poner en riesgo tanto a los vecinos como a la propia implicada.








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