Se cierra una edición memorable en la que “llovió café en el campo” mientras en Maspalomas hubo “un circo que alegraba siempre el corazón”.
El Carnaval Internacional de Maspalomas 2026 ha bajado hoy el telón con la celebración del Entierro de la Sardina y un concierto tributo a Juan Luis Guerra. Tras semanas de intensa actividad bajo la alegoría de “El Mundo del Circo”, la comitiva fúnebre partió desde el Centro Comercial Yumbo con destino al Anexo de Playa del Inglés, rodeada de una multitud de curiosos, especialmente turistas que disfrutaron del duelo satírico y la alegría festiva propia del acto. El desfile contó con la participación de la Banda de Agaete y la Banda Isleña, junto al ritmo de las comparsas Yoruba y Chiramay, y las potentes batucadas Piratas del Caribe y Paixao, que marcaron el paso de una noche en la que el buen tiempo acompañó en todo momento.
El cortejo fúnebre estuvo presidido por algunos de los personajes icónicos de esta festividad, encabezados por el Obispo del Carnaval, quien este año celebró su 15º aniversario participando ininterrumpidamente en este acto. Junto a él, el cura, las monjas y una legión de desconsoladas viudas protagonizaron los lamentos y llantos de rigor que, lejos de entristecer, arrancaron constantes sonrisas al público durante todo el recorrido. Cabe resaltar que la sardina, de la que ya solo quedan sus fotos, fue una obra de arte efímero diseñada por Masbe Creaciones, y elaborada con la colaboración de la Asociación "Los ángeles de techar una mano" de El Tablero. Como dato curioso de esta edición, la sardina no pudo ser rescatada el viernes, como marca la tradición, debido a la cancelación de dicho acto por los fenómenos meteorológicos adversos que afectaron a la zona días atrás.
La corporación municipal participó en la comitiva. El alcalde, Marco Aurelio Pérez, el primer teniente de alcalde, Alejandro Marichal, y la concejala de Turismo, Festejos y Eventos, Yilenia Vega, acompañaron a la finada en su último trayecto hacia la costa. Tras la quema de la sardina en la orilla de Playa del Inglés, la fiesta no terminó, sino que se transformó en una celebración de la vida y la música con un multitudinario concierto tributo a Juan Luis Guerra bajo el título “Bachata Rosa”. Los asistentes pudieron superar las penas de una edición carnavalera que se acaba, vibrando con los éxitos del artista dominicano.
De esta manera concluyó una de las ediciones más “largas” que se recuerdan en el carnaval sureño, un esfuerzo organizativo que ha permitido superar las adversidades, aunque ello obligara a extender la magia del carnaval hasta la semana santa. Don Carnal y Doña Cuaresma se han vuelto a encontrar en Maspalomas para cerrar una edición memorable en la que “llovió café en el campo” mientras hubo “un circo que alegraba siempre el corazón”.







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