Antonio Morales afirma que las borrascas que han llegado desde noviembre, especialmente ‘Therese’, han hecho que el almacenamiento suba de 2,3 a 39 millones de metros cúbicos, lo que multiplica por 17 el nivel con que acabó 2025
Seis de las siete presas propiedad del Cabildo de Gran Canaria se encuentran en situación de llenado y alivio en estos momentos, y solo la de Chira está a un 51% de su capacidad
“La red de presas de Gran Canaria contiene, en estos momentos, un total de 39 millones de metros cúbicos de agua, lo que va a permitir que, entre las aportaciones de agua y el almacenamiento registrado, el sector primario de la Isla disponga de agua durante un período de cinco años, que se incrementará con las nuevas aportaciones que se realizan mediante las aguas industriales”.
Así de claro lo manifestó este lunes el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, en la rueda de prensa que ofreció para dar cuenta a la sociedad grancanaria de la situación hídrica de la Isla a raíz de los efectos que han tenido los sucesivos fenómenos meteorológicos adversos que se han producido en la Isla, desde el pasado mes de noviembre de 2025, con la llegada de ‘Claudia’, hasta la sacudida que supuso la borrasca de alto impacto ‘Therese’, que asoló el territorio insular la semana pasada. Un encuentro con los medios, en el que le acompañaron el consejero de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica, Miguel Hidalgo, y el gerente del Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria, Carmelo Santana.
![[Img #22073]](https://elsurdigitalgc.es/upload/images/03_2026/6607_presa-llena.png)
De hecho, el presidente Morales hizo patente que, si bien las precipitaciones que dejó ‘Therese’ en Gran Canaria se pueden calificar de “históricas”, también lo han sido las aportaciones de aguas superficiales que han llegado a la red de presas grancanarias, y no tanto por el llenado y el alivio de los embalses, sino por la distribución de unas precipitaciones que se han repartido por todo el territorio insular, generando el hecho inédito del llenado simultáneo de presas en toda la Isla.
“Normalmente, el llenado de presas suele venir relacionado con fenómenos tormentosos que llegan del norte o del suroeste, permitiendo aportaciones a las presas por zonas localizadas del territorio, pero difícilmente se ha dado una situación como la actual, en la que se ha repartido por toda Gran Canaria”, aclaró.
En su intervención, el presidente de Gran Canaria puso de relieve que los valores más significativos que se han dado en este ámbito se pueden concretar en que, hoy, en la Isla hay 35 presas llenas y aliviando, y otros cinco embalses podrían llenarse en los próximos días.
En detalle, Morales explicó que, antes de la borrasca ‘Claudia’, el volumen almacenado en las presas de Gran Canaria llegaba a los 2, 3 millones de metros cúbicos. Posteriormente, entre la borrasca ‘Claudia’ y ‘Therese’, es decir, entre noviembre de 2025 y febrero de este 2026, ya se disponía de 5,4 millones de metros cúbicos. Pero, la semana pasada, ‘Therese’ dejó en la Isla 23,6 millones de metros cúbicos almacenados más. Por tanto, el volumen total almacenado alcanza esos citados 39 millones de metros cúbicos, sin olvidar que se sigue aportando a la red de embalses, pero, probablemente, esa aportación no supondrá un cambio significativo en cuanto a estos datos.
“Se ha pasado de 2,3 a 39 millones de metros cúbicos de capacidad almacenada en las presas de Gran Canaria, lo que supone multiplicar por 17 la mermada situación de almacenamiento con la que se finalizó el período agrícola de 2025”, subrayó el presidente insular.
Es más, informó de que seis de las siete presas propiedad del Cabildo de Gran Canaria se encuentran en situación de llenado y alivio de seis de ellas, y solo la de Chira está a un 51% de su capacidad. “El incremento del agua almacenada durante la borrasca en las presas insulares ha sido de 6 millones de metros cúbicos, dejando una capacidad de agua de 7,8 millones de metros cúbicos, con un porcentaje de llenado del 73%”, especificó.
Morales se refirió, asimismo, al papel esencial que han jugado las presas durante la gestión de la borrasca ‘Therese’, cómo elementos de laminación de los cauces de los barrancos. “Se puede indicar que las presas no fueron diseñadas para mantener grandes resguardos, sino para aprovechar al máximo el agua disponible, dada la escasez estructural del recurso en las Islas”, indicó. “A así, su comportamiento ante lluvias intensas es claramente positivo, porque absorben la crecida del agua, la laminan, reducen el pico de caudal y lo reparten en el tiempo, evitando que lleguen de forma brusca en las zonas bajas del territorio”.
Y es que, “cuando una presa rebosa, no significa que esté generando más riesgo, sino que se evacúa por al aliviadero de forma controlada y, previamente, el embalse ha recibido y amortiguado la venida de las aguas, distribuyéndolas sobre todo en su superficie. Es importante destacar que una presa nunca incrementa el caudal de una precipitación, sino que lo reduce y lo suaviza”, explicó. “Por lo tanto, en términos de seguridad, las presas han mostrado un comportamiento adecuado, impecable, durante este espacio de lluvias, demostrando su necesaria presencia como elemento laminador de agua”.
Con todo, aseguró que las presas tienen que seguir mejorando y adaptándose a la nueva normativa aprobada por del Estado. Un proceso en el que los embalses de titularidad pública ya están avanzando y en el que los privados también tendrán que hacerlo. “Pero no podemos perder de vista que, en su amplia mayoría, están bien conservadas, que han respondido muy bien ante este período de lluvias”, aseveró.
Por otro lado, puso el acento en el comportamiento de las precipitaciones sobre el acuífero insular, para aseverar que “se puede confirmar que ha sido tremendamente positivo”.
A este respecto, recalcó que el nivel de sondeo de Cuevas Blancas, que se utiliza de referencia para determinar el nivel isométrico a escala insular, se vio incrementado hasta los 18 metros durante los episodios tormentosos que hemos vivido desde la borrasca ‘Claudia’ hasta ahora, su nivel se ha visto incrementado en 18 metros. Pero, durante la borrasca ‘Therese’, aumento hasta los 122 metros. Por todo ello, aseguró que “es muy importante señalar que también estas lluvias han beneficiado de manera importante no solo han llenado las presas, sino que han aportado agua al acuífero subterráneo de Gran Canaria”.
Precipitaciones “doblemente históricas”
Antonio Morales puso de relieve que la borrasca de alto impacto ‘Therese’ hay dejado lluvias intensas, fuertes vientos y una situación tensionada que ha generado impactos de lluvias violentas en algunos rincones de la Isla, sobre todo en el corredor sueste, en la madrugada del pasado día 24 de marzo. “Son fenómenos convectivos, que no se producen con frecuencia, pero que generan un impacto brutal en el medio”, apostilló.
Según su relato, los días de mayor impacto fueron el 21 y el 24 de marzo, cuando se registraron elevadas precipitaciones en el centro y en el norte de la Isla. Así, desde el punto de vista pluviométrico, los valores registrados en la cumbre llevan a clasificar el fenómeno como “doblemente histórico” y, aunque se siguen recibiendo datos, se puede afirmar que, en algunas de las estaciones pluviométricas de esta zona, se han registrado precipitaciones diarias que se enmarcan entre las cinco más altas de toda la serie histórica, que alcanza hasta más de 70 años de registros. “En esas dos zonas, los totales superan los 500 litros por metro cuadrado y los 379 litros por metro cuadrado, respectivamente”, señaló.
En este punto, incidió en que hay muchas zonas de la Isla que han recibido, en una semana, más lluvia de la que registran habitualmente en todo un año. Además, en lo que se refiere a duración y persistencia, destacó que las lluvias en Canarias suelen ser de corta duración y de carácter intenso, y en este caso han sido continuadas.
A la hora de ejemplificar la especial trascendencia del fenómeno, se refirió al cao de la costa norte, concretamente de Arucas, en donde de no registrar apenas precipitaciones, se pasó a un valor de 160 litros por metro cuadrado durante el día 24 de marzo en la zona de Bañaderos. El valor más alto de toda la serie histórica. “Este dato se entiende como sobradamente representativo de las incidencias que allí se registraron, siendo necesario añadir que los cauces funcionaron adecuadamente”, comentó.
Por último, y para representar la entidad de este evento, hizo hincapié en las precipitaciones caídas en las zonas de medianías del norte, concretamente, en el municipio de San Mateo, en la zona de Las Lagunetas, en donde se registraron lluvias próximas a los 400 litros por metro cuadrado, en solo un. “Todo ello provocó muchísimos desprendimientos, que se siguen registrando, en todas estas zonas”, concluyó.







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