Miércoles, 01 de Abril de 2026

Actualizada Miércoles, 01 de Abril de 2026 a las 15:26:33 horas

El Cabildo inicia las obras de emergencia para devolver la conectividad a las 12 carreteras más afectadas por la borrasca Therese

Redacción2 Miércoles, 01 de Abril de 2026

El vicepresidente Augusto Hidalgo informa que se van a destinar 13,1 millones a 26 actuaciones de recuperación de una veintena de carreteras afectadas por derrumbes, descalces y hundimientos

La Consejería de Obras Públicas e Infraestructuras, Arquitectura y Vivienda del Cabildo de Gran Canaria, que dirige el vicepresidente Augusto Hidalgo, ha iniciado ya varias de las 12 obras de emergencia necesarias para actuar sobre las carreteras más afectadas por la borrasca Therese que, tras su paso por la isla la semana pasada, ha obligado a proyectar 26 actuaciones de reparación en un total de 21 carreteras de la red insular dañadas por descalces, derrumbes o hundimientos. El Cabildo prevé una inversión no inferior a los 13.120.000 euros en estas 26 obras para restaurar con todas las garantías de seguridad la conectividad en esas vías.

 

La borrasca Therese azotó durante una semana a Gran Canaria con rachas de fuertes vientos y lluvias, de tal intensidad que se llegó a registrar un acumulado de 700 litros por metro cuadrado, circunstancias que perjudicaron a gran parte de la red insular de carreteras. Las vías más afectadas fueron las situadas en el sur, centro y cumbres de la isla, llegando la lluvia y el viento a provocar el cierre, en su gran parte de manera temporal, de hasta 25 carreteras en un solo día, el pasado martes 24 de marzo.

 

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“Desde la Consejería de Obras Públicas vamos a iniciar las obras de emergencia para devolver la conectividad a esas 12 carreteras, las más afectadas por la borrasca Therese. Esta borrasca nos va a obligar a hacer 26 obras de emergencia en toda la isla. Hay que recordar que hemos tenido que hacer hasta, en aumento crítico, hasta 250 actuaciones, 45 de ellas de arbolado, pero estas 12 carreteras son las que más afecciones tienen y las que están cortadas en este momento”.

 

En los siete días que duró la alerta un total de 300 operarios de las contratas de conservación de carreteras y de los propios trabajadores del Cabildo atendieron hasta 250 incidencias de importancia en la red de carreteras de Gran Canaria, logrando recuperar la normalidad en la mayoría de ellas en cuestión de horas o días. Sin embargo, la gravedad de algunos desperfectos mantiene aún cerradas, o con paso muy limitado, a una docena de carreteras que requieren de grandes obras de reparación para volver ser puestas en servicio. En la mayoría de los casos serán obras que requieran de varios meses de trabajos.

 

Por todo ello, y según explicó el vicepresidente Augusto Hidalgo, ya se están iniciando, y en algunos casos tramitando, las correspondientes obras de emergencia para devolver la normalidad a esa docena de carreteras que a día de hoy permanecen cerradas y más trabajo requieren, pero también a las otras nueve vías que también necesitan de una intervención pese a estar abiertas al tráfico.

 

Una de las carreteras en las que se está actuando con más celeridad es en la GC-60, que une Tejeda con Maspalomas, y que sigue cortada al tráfico cerca de Ayacata por el descalce del muro de contención y de la plataforma bajo el pavimento. Para recuperar la conectividad con el sur de la isla, los operarios del Cabildo han estado trabajando los últimos días en habilitar un carril paralelo (by pass) a la carretera ganando espacio a la montaña y hormigonando el pavimento, para permitir, a partir de este fin de semana, que los coches puedan circular por este tramo de la GC-60. Sin embargo, el trabajo de recuperación de la vía original va a requerir de una compleja obra de drenaje y reconstrucción del muro de contención que ocupará varios meses de trabajos y una inversión aproximada de un millón de euros.

 

Otras tres obras en las que se trabaja ya mientras se tramita la emergencia son las de la carretera de La Culata (GC-608), la de Ariñez (GC-400) y la de Temisas (GC-550) por su afección a núcleos de población que ahora ven limitada su movilidad por las roturas en las carreteras. En esas vías el agua de la lluvia reventó los muros de contención de la carretera llevándose por delante gran parte del pavimento, lo que requerirá costosas obras de reconstrucción valoradas en 1,6 millones para la GC-608, de 420.000 euros para la GC-400 y de un millón para la GC-550.

 

En el caso de La Culata, Obras Públicas ha habilitado un by pass para que los vecinos puedan dejar sus coches al otro lado de la carretera rota y atravesar a pie la zona del derrumbe. En Ariñez, los vecinos afectados tienen la opción de usar un camino vecinal para poder llegar a sus casas. Se da la circunstancia de que en Ariñez ya se produjo un incidente parecido en diciembre con la borrasca Emilia que ocasionó que se activara una obra de emergencia que aún está en marcha.

 

Los desprendimientos de grandes piedras sobre las carreteras durante la borrasca, algunas de centenares de toneladas, también produjeron considerables desperfectos a las vías, provocando socavones, hundimientos o la pérdida por completo de las vallas de seguridad de las calzadas. Es el caso de las carreteras entre La Aldea y El Parralillo (GC-210), el acceso a Tirma (GC-200), la carretera de Cruz del Herrero (GC-423) y La Yedra (GC-421), en San Mateo, la de Risco Blanco (GC-654), en San Bartolomé de Tirajana.

 

En la carretera de Cercados de Espino (GC-505), en el término municipal de San Bartolomé de Tirajana, fue la potencia del agua que corría por el barranco de Arguineguín la que causó los desperfectos a esta vía que cruza el cauce, arrastrando hasta los anclajes de acero de las vallas de seguridad que acabaron sumergidas en el lecho del barranco, y levantando parte del pavimento. Además de estos daños, también se produjeron desprendimientos en taludes, que se unirán al resto de obras de reparación de esta vía que requerirán de una inversión cercana al millón de euros.

 

Otras dos grandes obras que mantendrán las carreteras fuera de servicio durante una temporada son las que habrá que realizar en las dos únicas carreteras no asfaltadas de la red insular, la carretera de Ayagaures (GC-602) y la carretera de Las Niñas (GC-604). En la primera de ellas, la circulación del agua del aliviado de la presa de Fataga causó la mayor parte de los estragos También las escorrentías producidas por las lluvias erosionaron considerablemente el pavimento de tierra de ambas vías y causaron el derrumbe de muchos muretes, lo que conllevará amplias obras de reparación que sumarán 1,3 millones de inversión cada una.

 

Además de estas doce vías más perjudicadas y que requerirán de obras de gran envergadura, Augusto Hidalgo indicó que su Consejería también tramita actuaciones de mejora de taludes, contención de muros y colocaciones mallas en otras nueve carretas, que, inicialmente no requerirán de cierres prolongados. Destacan entre estas la carretera del Centro (GC-15), con varias actuaciones entre San Mateo y Tejeda; la GC-210, en Tejeda; la carretera de Los Cuchillos (GC-65), en Santa Lucía; la GC-42, en Teror; o en la carretera de subida al Hormiguero (GC-291), en Guía.

 

Además de los descalces y caídas de piedras sobre las carreteras que han causado daños de consideración a las vías de la red insular, las carreteras del Cabildo también sufrieron durante la borrasca Therese el embate de los fuertes vientos que provocaron hasta 45 incidencias por caídas de árboles o ramas sobre la calzada. Los operarios de la conservación de zonas arboladas tuvieron que intervenir esos días en multitud de carreteras aunque el grueso de las actuaciones se concentró en la carretera del Centro (GC-15) como en las de Moya, Montaña Alta o Fontanales.

 

Como recordó el vicepresidente Hidalgo, estas nuevas obras de emergencia se suman a otras cuatro que ya se iniciaron el pasado mes de enero tras el paso de la borrasca Emilia, que provocó graves daños a las carreteras de Ariñez (GC-400), Barranco de la Virgen (GC-305) en Firgas, Barranco Hondo (GC-223) y Tejeda (GC-60), con un importe cercano a los dos millones de euros.

 

Finalmente, el consejero de Obras Públicas hizo un llamamiento para que, de cara a los días festivos de esta Semana Santa, se transmita a la población un mensaje claro de máxima precaución en la red viaria insular. “En estos momentos, el riesgo por desprendimientos continúa siendo muy elevado en toda la isla, ya que los taludes existentes en los márgenes de las carreteras se encuentran en situación de inestabilidad, con alta probabilidad de nuevos desprendimientos. Prueba de ello son los episodios registrados esta semana en distintas carreteras como la GC-60 o la GC-210”, aseguró Augusto Hidalgo.

 

Asimismo, es importante insistir en que muchas carreteras siguen presentando acumulaciones de barro, arrastres y material suelto sobre la calzada, lo que incrementa significativamente el riesgo de accidente. Los trabajos de limpieza aún no han finalizado. Esta situación es especialmente peligrosa para motociclistas, pudiendo provocar pérdidas de control y deslizamientos.

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