El vicepresidente Augusto Hidalgo supervisa la finalización de las obras de la GC-400, en San Mateo, y la reapertura al tráfico de esta vía tras ocho meses de trabajos por los daños ocasionados por dos borrascas
La Consejería de Obras Públicas del Cabildo de Gran Canaria ha ejecutado ya el 60% de las 18 obras de emergencia contratadas para hacer frente a los efectos de Therese, con cerca de ocho millones de euros invertidos
De las principales vías afectadas por la borrasca, sólo queda pendiente de apertura la carretera de Temisas (GC-550), en el municipio de Agüimes, que será previsiblemente este mes de septiembre
La Consejería de Obras Públicas e Infraestructuras, Arquitectura y Vivienda del Cabildo de Gran Canaria, que dirige el Augusto Hidalgo, ha reabierto este viernes al tráfico la carretera de Ariñez (GC-400), en el municipio de San Mateo, tras finalizar las obras de reparación de los daños ocasionados por la borrasca Therese. Este fenómeno meteorológico provocó graves desperfectos en una veintena de carreteras de la Red Insular de Carreteras a finales de marzo, lo que obligó al Cabildo a contratar de manera inmediata 18 obras de emergencia para recuperar la normalidad y garantizar la seguridad de las vías afectadas.
El vicepresidente Augusto Hidalgo, acompañado por la alcaldesa de San Mateo, Davinia Falcón, supervisó este viernes la finalización de los trabajos y la reapertura de la GC-400. La actuación permite recuperar por completo el tránsito por esta carretera después de ocho meses de obras, ya que la vía sufrió primero los efectos de la borrasca Emilia, a finales de 2025, y posteriormente los de Therese, en marzo de este año. Ambas borrascas provocaron desprendimientos en diferentes puntos de la carretera que obligaron a su cierre completo y a acometer importantes actuaciones, entre ellas la reconstrucción integral de varios muros de contención. Con la apertura de la GC-400 este viernes a las 12:00 horas, de las carreteras de mayor tránsito afectadas por Therese solo queda pendiente de reapertura la GC-550 de Temisas, en Agüimes. A finales de abril, un mes después de la borrasca, todavía permanecían cerradas diez carreteras debido a los daños provocados por las lluvias y los desprendimientos.
Según explicó Hidalgo, en la obra de emergencia, ejecutada en el punto kilométrico 2+000 de la GC-400, se han invertido alrededor de 526.000 euros, “lo que supone un incremento de más de 100.000 euros respecto al presupuesto estimado inicialmente”.
El vicepresidente señaló que esta circunstancia se ha producido también en varios de los 18 lotes contratados de emergencia, “se trata de actuaciones que, por su propia naturaleza y urgencia, fueron adjudicadas sin disponer previamente de proyectos constructivos completos, por lo que durante la ejecución han aparecido incidencias de carácter geotécnico que afectan especialmente a las cimentaciones y que resultaban muy difíciles de prever en las valoraciones iniciales. Como consecuencia de estas circunstancias, la Consejería de Obras Públicas trabaja actualmente con una previsión de inversión de 14,3 millones de euros para completar las 18 obras de emergencia, aproximadamente un millón de euros más de lo inicialmente presupuestado”.
Como balance de los trabajos desarrollados desde la borrasca Therese, Hidalgo informó de que ya se ha ejecutado aproximadamente el 60% de las actuaciones previstas en los 18 lotes adjudicados en abril, “lo que representa cerca de ocho millones de euros de inversión”.
Este avance ha permitido finalizar varias de las actuaciones que permanecían en ejecución, entre ellas las de la GC-324 de Pino Santo, en Santa Brígida; la GC-291 de El Hormiguero, en Santa María de Guía; y los diferentes trabajos desarrollados en la carretera de Ariñez (GC-400), que quedan concluidos con su reapertura completa este viernes.
Temisas, próxima carretera en reabrir
Tras la recuperación de la GC-400, la principal carretera afectada por Therese que permanece cerrada es la GC-550 de Temisas, en Agüimes. Su reapertura se prevé para este mes de septiembre. En esta vía se están ultimando actualmente los trabajos de reconstrucción del muro afectado por el temporal y poder abrirla al tráfico lo antes posible.
Asimismo, hace aproximadamente mes y medio se recuperó la circulación por la carretera de Risco Blanco (GC-654), en la zona alta del municipio de San Bartolomé de Tirajana.
Permanecen también con restricciones otras tres vías de muy escaso tránsito: las carreteras de tierra GC-602, en la zona de la presa de Ayagaures, y GC-604, en la presa de Las Niñas, cuya apertura se prevé para mediados de octubre; y el ramal de la GC-200 hasta Tirma, donde actualmente solo está permitido el acceso a los vecinos.
No obstante, todos estos cortes cuentan actualmente con alternativas de conectividad, por lo que no existe ninguna población de Gran Canaria aislada por carretera, como sí ocurrió al comienzo de la emergencia con núcleos como La Culata, en Tejeda.
Hidalgo destacó el “gran trabajo y esfuerzo” realizado por los técnicos de la Consejería para tramitar en tiempo récord los 18 contratos de emergencia y avanzar en su ejecución. Asimismo, reconoció el esfuerzo de los operarios de las empresas contratadas, que continúan trabajando para recuperar cuanto antes la normalidad en las carreteras que sufrieron graves desperfectos, como derrumbes, descalces y hundimientos.
La borrasca Therese afectó a Gran Canaria durante una semana, entre el 19 y el 26 de marzo, con fuertes rachas de viento y precipitaciones de gran intensidad. Durante el episodio llegaron a registrarse acumulados de hasta 700 litros por metro cuadrado, unas condiciones que causaron importantes daños en buena parte de la Red Insular de Carreteras.
Las vías más afectadas fueron las situadas en el sur, centro y cumbres de la isla. La intensidad de las lluvias y el viento llegó a provocar el cierre, en su mayoría temporal, de hasta 25 carreteras en una sola jornada, el martes 24 de marzo. Finalmente, un total de 22 carreteras de la Red Insular de Carreteras sufrieron daños importantes por descalces, derrumbes y hundimientos provocados por las lluvias.
Durante los siete días que se mantuvo la alerta, alrededor de 300 operarios, entre trabajadores de las empresas encargadas de la conservación de carreteras y personal del propio Cabildo, atendieron unas 250 incidencias de importancia en la red viaria de Gran Canaria.
La magnitud de los desperfectos obligó a la Consejería de Obras Públicas a adjudicar prácticamente de manera inmediata las obras de emergencia necesarias en las 22 carreteras afectadas, agrupadas en 18 lotes. Los contratos fueron valorados inicialmente en 13,39 millones de euros, una cantidad que se ha ido ajustando a medida que avanzan los trabajos y se conocen con mayor precisión las necesidades reales de cada actuación.










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