Domingo, 13 de Septiembre de 2026

Actualizada Domingo, 13 de Septiembre de 2026 a las 16:43:23 horas

Trabajo, orgullo e inspiración

Redacción Domingo, 13 de Septiembre de 2026

Maite Cazorla revitaliza, una vez más, la calidad de la cantera de las Islas Canarias

"Ni siquiera en el diccionario encontrarás la palabra éxito antes de esfuerzo". En alguno de los perfiles de redes sociales de la número cinco de la selección española de baloncesto aparece esa cita. Toda una declaración de intenciones que lleva como lema Maite Cazorla Medina, esa base inteligente, eléctrica y 'jugona' que este sábado vivirá la increíble experiencia de disputar la semifinal de un Mundial, esta vez contra Estados Unidos. Y en la distancia, a casi 3.700 kilómetros de Berlín, su familia, sus amistades, quienes la conocieron en los colegios o en los clubes, deben estar sonriendo, de satisfacción. Maite sigue construyendo su legado, ese que comenzó en las canchas del Colegio Teresiano, del Islas Canarias, del Colegio Canterbury antes de volar hacia Barcelona para ir moldeándose en el Siglo XXI, antesala de la Universidad de Oregón, las Atlanta Dream WNBA, el Perfumerías Avenida Salamanca o ese Praga campeón de Europa. No fue, nunca lo es, un camino sencillo, pero Maite, generación del año 97, es el ejemplo de que al talento hay que agregarle esfuerzo, paciencia, muchas horas de trabajo y pasión por lo que se hace. En Berlín está una baloncestista grancanaria que sirve, desde hace bastante tiempo, de inspiración para generaciones más jóvenes que disfrutan con el deporte en sus muchísimas variantes, y de orgullo para los que sienten el deporte como una fuente de crecimiento y valores. Hace unos días, Maite declaraba en una entrevista algo así como "soy una líder silenciosa, motivo con mi ejemplo". Y algo de eso debe pensar también el seleccionador Miguel Méndez que la ubica como una de sus extensiones en la cancha. La base isleña tiene una visión privilegiada del juego, de costa a costa, sus entradas a canasta acelerando son impresionantes, lo mismo que su pulido acierto en el tiro exterior, y muchas otras aptitudes. Es una jugadora de escuela, que supo motivarse con el ejemplo de sus hermanos mayores, esos que fueron a estar con ella en la graduación con las Ducks de Oregón, que tenía claro que el baloncesto es lo suyo. Con un extenso palmarés de éxitos, Cazorla revitaliza, una vez más, la calidad de la cantera de las Islas Canarias. El desaparecido Kobe Bryant fue a ver uno de sus partidos en Estados Unidos y la puso como ejemplo de cómo había que mover el balón. Ahí queda eso. Y, sin salir de nuestras Islas Canarias, en esa selección está Elena Buenavida Estévez, una santacrucera que mostraba sus fundamentos en el Colegio Luther King, siempre los colegios en el basket, antes de seguir su viaje a Barcelona y después asentarse en el megaproyecto del Valencia Basket.  Del año 2024, Elena también abre la senda en la que muchas niñas y niños pueden encontrar la respuesta a sus ilusiones deportivas, que siempre serán una escuela de vida. 

Pedro Manuel Domínguez Sánchez Presidente de la Federación de Baloncesto de Gran Canaria 

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