El Cabildo presenta cinco propuestas para que las nuevas reglas eléctricas tengan en cuenta el coste real de producir energía en cada isla y favorezcan el aprovechamiento de la generación renovable
Gran Canaria dejó de aprovechar en 2025 el 19,2 % de la energía renovable que podía producir y un estudio encargado por la institución advierte de que, sin cambios en el sistema, este porcentaje podría alcanzar el 50 % en 2030
El Cabildo de Gran Canaria ha presentado sus alegaciones al proyecto de Real Decreto con el que el Estado pretende modificar el marco retributivo de los sistemas eléctricos de los territorios no peninsulares, centradas en la necesidad de fijar un marco retributivo que se adapte mejor a la realidad de cada isla, facilite la entrada de más energía renovable y reconozca adecuadamente el papel del almacenamiento.
Gran Canaria dispone cada vez de más energía renovable, pero una parte importante no puede aprovecharse. Cuando la producción eólica o fotovoltaica supera lo que el sistema puede integrar, las instalaciones que generan electricidad limpia tienen que reducir su producción mientras las centrales térmicas continúan siendo necesarias para garantizar el funcionamiento y la seguridad del sistema.
El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, reclama al Estado que aproveche esta reforma para adaptar las reglas a la realidad de los sistemas eléctricos insulares. “Queremos unas reglas pensadas para la Canarias que estamos construyendo y no para el sistema energético del pasado. Unas reglas que nos permitan aprovechar nuestros recursos, reducir costes, disminuir nuestra dependencia exterior y avanzar con mayor rapidez hacia una Gran Canaria energéticamente más soberana”.
215 GWh de energía renovable desaprovechada en un solo año
Las alegaciones están respaldadas por un estudio encargado por el Cabildo que ha analizado, hora a hora, las 8.760 horas de funcionamiento del sistema eléctrico insular durante 2025 para calcular cuánto cuesta realmente producir electricidad en la isla y analizar si las reglas económicas previstas favorecen las tecnologías que permiten reducir ese coste.
El análisis concluye que durante 2025 Gran Canaria dejó de aprovechar 215 GWh de energía renovable, el 19,2 % de toda la que potencialmente podía producir. En junio, este porcentaje llegó al 25 %. El estudio estima que producir mediante centrales térmicas una cantidad equivalente de electricidad tuvo un coste de entre 46 y 54 millones de euros, mientras que el ahorro máximo teórico derivado de aprovechar toda esa energía renovable se situaría entre 32 y 41 millones de euros anuales.
Para el consejero de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento, Raúl García Brink, el dato demuestra que el reto ya no es únicamente instalar más renovables, sino conseguir que toda la energía limpia disponible pueda ser aprovechada. “Necesitamos más renovables, pero también almacenamiento y unas reglas que permitan utilizarlas mejor. No sirve de mucho seguir instalando aerogeneradores y placas solares si después una parte creciente de su producción no puede entrar en el sistema”, afirma.
Cinco propuestas para adaptar las reglas a la realidad insular
El Cabildo plantea cinco modificaciones concretas. La primera es que la referencia económica utilizada para remunerar la energía tenga en cuenta el coste real de producir electricidad en cada isla y en cada hora, en lugar de utilizar una referencia conjunta para Canarias. La institución recuerda que cada sistema insular presenta diferentes niveles de demanda, tecnologías de generación, penetración renovable y costes, y que la información necesaria ya es publicada por Red Eléctrica. Desde el Gobierno insular aclaran que esta medida no afectaría a lo que pagan los clientes por la energía, que siempre tendrán el mismo precio medio que en Península.
La segunda propuesta plantea aplicar esta misma lógica al consumo, de forma que exista una señal económica que favorezca producir y consumir electricidad en aquellas horas en las que resulte más beneficioso para el sistema.
Las otras tres medidas se centran en el almacenamiento: establecer las mismas reglas para las baterías que presten los mismos servicios, reconocer económicamente el ahorro que generan al evitar el uso de centrales más caras y remunerar su disponibilidad para responder cuando el sistema necesite energía o potencia.
“Si producir electricidad cuesta una cantidad diferente en Gran Canaria, Tenerife o Lanzarote, las reglas deberían reconocerlo”, explica García Brink. “Así podremos incentivar precisamente las tecnologías que más ayudan a reducir ese coste”.
El almacenamiento, clave para aprovechar las renovables
El Cabildo considera que el almacenamiento es una pieza estratégica para superar el hecho de que la producción de las renovables no siempre coincide con las horas de mayor demanda.
Una batería permite guardar energía cuando existe un exceso de producción y utilizarla posteriormente, pero también puede aportar potencia cuando el sistema lo necesita y reducir la dependencia de las centrales térmicas. Según el estudio, cuando una batería presta ambos servicios, el valor que aporta al sistema puede multiplicarse entre 4,8 y 15,9 veces respecto a su utilización únicamente para almacenar y vender energía.
Morales destaca en este contexto el papel del almacenamiento y de infraestructuras estratégicas como el Salto de Chira. “Si queremos depender cada vez menos del petróleo, necesitamos producir energía limpia, pero también disponer de capacidad para almacenarla y gestionarla”, afirma.
El 50 % en 2030: la necesidad de actuar ahora
El estudio advierte de que, si se mantiene el funcionamiento actual del sistema y se incorpora la potencia renovable prevista, hasta el 50 % de la energía renovable potencialmente producible podría no llegar a aprovecharse en 2030.
Para el Cabildo, este escenario demuestra que aumentar la potencia renovable no es suficiente si no se acompaña de almacenamiento y de un marco económico adecuado.
“Tenemos que evitar llegar a una situación absurda: tener mucha más capacidad para producir energía limpia y, al mismo tiempo, tener que desaprovechar una parte cada vez mayor”, apunta García Brink.
Morales insiste en que las alegaciones presentadas por Gran Canaria buscan aportar soluciones a esta situación y reclama al Estado unas reglas que permitan “aprovechar nuestros recursos, reducir costes, disminuir nuestra dependencia exterior y avanzar con mayor rapidez hacia una Gran Canaria energéticamente más soberana”.








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