David M.C. es la pareja de la vecina de Vento, que fue multada por rociar la calle con un balde de agua, algo que explica, se hace de manera asidua en estas zonas, como en otras del municipio o del resto de la isla, donde viven en cuarterías y la tierra y el polvo es una molestia diaria para los residentes.
El 18 de diciembre, la pareja de David salió a rociar la calle, como solía hacer para que no les entrara tierra en la casa, ya que viven pegados la montaña de Vento y en zona de terrenos, al levantarse viento, se forman “terregueros”. Después se fue a tomar un café a casa de una vecina y a los pocos minutos llegó un policía preguntando por ella. El policía le preguntó si había echado agua en la calle y si contenía algún producto a lo que ella contestó que sólo era agua, que echó delante de su puerta para que no le entrara tierra. El agente le pidió el DNI y le dijo que no volviera a hacerlo, pero en ningún momento le informó de que la iba a multar, ni le entregó ninguna multa en mano ese día, por lo que entendieron, sólo les había avisado.
Sin embargo, tres meses después, a la pareja de David M.C. le notifican la sanción con un importe de 900 euros, que se apresuran a recurrir pero que sólo logran se les rebaje a 450€. Vuelven a recurrir por segunda vez pero el consistorio moganero no acepta el recurso y ahora están desamparados, por lo que están buscando ayuda y asesoramiento para poder recurrir ante los juzgados.
El vecino de Vento ante la desesperación asegura que también ha pedido hablar con la alcaldesa dos veces, “no me han contestado y ahora tengo que ir a Las Palmas a los juzgados a ver qué puedo hacer”. Vento es un barrio pequeño del municipio de Mogán, que se hizo en su día para los trabajadores de las plataneras y son doce casas en terrenos privados de la familia de los propietarios de las plantaciones. “Aquí son montañas y cuarterías, y queremos vivir bien, no tenemos lujos pero queremos tener la casa limpia” y eso implica evitar que se formen “terregueros”, por lo que los vecinos echan baldes de agua para evitar que les entre el polvo y la tierra en las viviendas. “Queremos tener las casas bien cuidadas” explica el afectado.
David se muestra sorprendido por la actitud del agente que no tuvo la delicadeza ni empatía para informar el mismo día a su mujer de la multa, que recibió tres meses más tarde. “Le dio a entender que no pasaba nada ya que le dijo que no lo volviera a hacer, no le entregó multa ese día y se fue”. “Ahora no puedo permitirme pagar esta multa por un balde de agua, si fuera justo, lo ponía a cuotas y se paga” asegura el vecino que se siente indefenso ante esta situación que considera totalmente desproporcionada e injusta y asegura que va a llegar hasta el final para evitar pagar esta sanción.













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