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Los vecinos de ‘Lomo los Azules’ solicitan el cierre del centro de acogida temporal para menores no acompañados

Escrito por el 24 de noviembre de 2021

  • Acusan de robos de fruta que luego destrozan y tiran de sus fincas.

En los últimos meses la indignación de los vecinos de “Lomo Los Azules”, un barrio agrícola perteneciente al término municipal de San Bartolomé de Tirajana, no ha dejado de crecer debido al comportamiento de los menores migrantes no acompañados que fueron instalados hace ya un año en una de las fincas colindantes.

Desde que la instalación del campamento las molestias no han cesado, riñas entre los menores, entre los menores y los propios monitores encargados de su cuidado, ruidos provocados por golpes a los iglús donde duermen y a las propias cuadras donde antes se custodiaban caballos, gritos a altas horas de la noche, lanzamiento de piedras a las fincas vecinas. Estos ejemplos representan únicamente un ápice de la situación a la que tienen que enfrentarse diariamente los residentes de Lomo los Azules.

Estos menores están muy lejos de estar acogidos y supervisados correctamente, salen y entran del “centro” a cualquier hora saltando los muros que lo cierran, misma técnica que utilizan en ocasiones para entrar en las fincas vecinas. Suelen salir caminando solos o en grupo hacia la población más cercana donde adquieren alcohol y otras sustancias, tiran basura en los caminos, prendas de vestir, ropa interior sucia y las propias botellas de alcohol una vez que las han consumido. Se trata de una situación totalmente libertina, de descontrol, de carencia total de gestión, pero sobre todo de una manifiesta falta de aplicación de las medidas adecuadas para lograr la integración de estos menores a la sociedad canaria. La situación ha llegado a tal punto que los vecinos ya no se sienten tranquilos ni seguros, ya no salen a andar por el barrio como lo hacían antes y muchos han reforzado la seguridad en sus viviendas, no por motivos racistas o xenófobos, sino por la reciente practica de estos migrantes de instalar asientos improvisados a las entradas de las fincas vecinas lo que ha provocado una sensación de vigilancia y acoso que nunca antes había sufrido este tranquilo barrio. Los robos de fruta también son el pan de cada día y ojalá lo hicieran por hambre si no se atreven a pedirla, pero lo cierto es que las sandías acaban destrozadas en medio de las carreteras y en las inmediaciones del campamento donde se alojan.

El Presidente de la Asociación de Vecinos Antonio Ojeda Pérez, asegura que los vecinos exigen un cambio en esta situación, una actuación eficaz de la administración que no puede dejar de sentirse responsable por el mero hecho de haber contrato los servicios de una empresa externa para gestionar la acogida de estos menores. Esta acogida provisional, ha dejado de serlo y el campamento de MENAS “Farabella” deber encontrar su cierre tal y como sucedió en otra de las fincas de este barrio destinadas a tal fin, fin, todo se ha dicho, que se produjo por los destrozos provocados por los menores migrantes allí acogidos.

Estos chicos deben ser trasladados a centros que reúnan condiciones adecuadas de habitabilidad, donde haya personas con formación específica que les enseñen normas de convivencia y hábitos de vida saludable, donde puedan hacer deporte o llevar a cabo actividades culturales. No deben continuar en las condiciones de descontrol en las que viven actualmente, ni deben seguir siendo supervisados por una empresa que no cumple, ni puede cumplir, las exigencias que supone la acogida de menores de edad no arraigados, máxime si dicha acogida se financia con dinero público.

A juicio de los vecinos, La Consejería de derechos sociales, responsable principal de la situación en la que están estos menores, se ha limitado a buscar una respuesta rápida y de emergencia, desentendiéndose del después, y del ahora de estos chicos, y del después y del ahora de los vecinos de este barrio que humildemente no piden, sino exigen una respuesta eficaz y permanente. No se trata de ver para no mirar, sino de mirar para ver como se puede empezar a hacer bien lo que desde un principio se hizo mal.


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